

INTRODUCCION
La Revolución Industrial es el período histórico donde se registró un proceso de honda transformación en los métodos de producción, comunicación y transporte. Nuestro país no estuvo ajeno a estos cambios a nivel mundial y es así como en el año 1851 comenzó su funcionamiento el primer ferrocarril chileno y el primero en Sudamérica.
En el ámbito industrial, durante el siglo XIX Chile obtuvo una altísima producción, lo cual generó nuevas necesidades especialmente en el área del transporte de las materias primas hacia las zonas industriales y el consiguiente traslado de los productos a las zonas de consumidores.
Teniendo en cuenta este aspecto del desarrollo, es que la presencia del ferrocarril se transformo en un eje fundamental para el progreso de nuestra nación.
Como consecuencia de este gran desarrollo se planteo un nuevo desafío desde el punto de vista arquitectónico: Las Estaciones de Ferrocarriles, las cuales debían cumplir con ciertos requisitos como poseer espacios cubiertos, donde los trenes fuesen abordados con comodidad por los pasajeros, además de entregar las condiciones necesarias para las tareas de carga y descarga de los equipajes. Otro punto importante es que debían ser lo suficientemente amplias para albergar un flujo importante de pasajeros.
El material utilizado en la construcción de las primeras estaciones a nivel mundial fue la madera, pero rápidamente fue reemplazada por el hierro y vidrio, materiales que se adecuaban de mejor manera a los requerimientos necesarios para este tipo de construcciones.
Durante la segunda mitad del siglo XIX en nuestra capital se desarrollaron varios proyectos de gran valor histórico, desde el punto de vista urbanístico y arquitectónico, dentro de estos podemos destacar el Mercado Central, el Mueso de Bellas Artes, los Tribunales de Justicia, la Estación Mapocho y la emblemática Estación Central, estas últimas pertenecientes a la primera línea férrea que se construyó en nuestro país: Caldera y Copiapó y que posteriormente pasaron a ser la entrada a la capital en el tramo Valparaíso Santiago y de la Red Sur.
El patrimonio arquitectónico ferroviario chileno es de tal riqueza y representatividad del desarrollo chileno durante el siglo XIX, que hay muchas construcciones ferroviarias declaradas monumentos nacionales.
PRIMER EDIFICIO
Existen abundantes antecedentes en relación a la ingeniería del proyecto como también los aspectos técnicos y económico acerca de la construcción de la línea férrea. Sin embargo, no existen antecedentes planimétricos, ni el año exacto de construcción, ni el nombre del autor del primer edificio de la Estación Central.
En esta primera construcción fue necesario disponer de un espacio cubierto que albergaba los trenes y andenes, además de disponer de zonas de acceso, boleterías, salas de espera y oficinas en general donde se instalaría la administración de este naciente ferrocarril chileno.
La ubicación de la Estación Central, al poniente de Santiago, cambio lentamente el carácter rural del sector por una zona netamente comercial, en donde se establecieron lugares de hospedaje e intercambio comercial. De este modo se transformó en la puerta de entrada a la capital, para quienes venían desde Valparaíso y el sur del país.
SEGUNDO EDIFICIO
En el año 1884, bajo el gobierno de Manuel Bulnes Prieto, se iniciaron las gestiones de búsqueda de fondos para financiar la construcción de un nuevo edificio para la Estación Central, esto debido al gran desarrollo que tuvo el ferrocarril y en especial la Empresa de los Ferrocarriles del Estado, creada el 4 de enero del mismo año.
En reunión de Directorio se acordó invertir $60.000.- para financiar este nuevo proyecto. Con este dinero se pagarían terrenos expropiados y la ejecución de los trabajos, decisión que quedó estipulada en acta del Directorio del 27 de diciembre de 1884, la que se conserva en el archivo nacional.
Desde el punto de vista arquitectónico, la nueva construcción no afectó al edificio original, ya que se edifico delante del ya existente, al cual se le antepusieron dos nuevas edificaciones hacia la Alameda, las que cumplían las funciones de boleterías y oficinas generales de la estación. Luego se construyó una torre central a la cual se le agrego un reloj.
EDIFICIO ACTUAL
La Estación Alameda corresponde, más que a un nuevo proyecto, a una nueva intervención sufrida por el segundo edificio. En 1897 fueron reemplazadas dos estructuras de techumbre y la torre intermedia por una gran estructura metálica que hasta hoy cubre todo el sector andenes.
Esta estructura fue encargada y construida en Francia por la empresa "Schneider Co Creusot" en 1897, mientras era Director General de Ferrocarriles don Ramón García.
Esta simbólica construcción fue declarada monumento nacional por Decreto Supremo N º 614, el 29 de junio de 1983, en la categoría Monumentos Históricos.
Con el fin de entregar un mejor servicio a los pasajeros, el plan Trienal (2003-2005) contempló la remodelación de la estación de trenes principal del país.
Esta obra implicó una inversión de US$ 3,1 millones. El proyecto de remodelación principal consistió en el traslado de las vías férreas 50 metros hacia el sur, lo que creó un espacio en el frontis donde se implementó un patio central en el que se dispusieron distintos servicios para los clientes, como boleterías, escaños de descanso. Se sumó además la habilitación de la sala cultural, el acceso a los estacionamientos privados y construcción de estacionamientos para la conexión con buses de combinación, extensión de los andenes en 150 metros, la construcción de nuevas oficinas para el personal. Un proyecto de iluminación que contempló la fachada, andenes y patio central, y una conexión al metro.
Paralelamente se instalaron torniquetes para regular la entrada de pasajeros de Metrotren a la zona de los andenes, mecanismo que comenzará a funcionar durante este año. Asimismo, el nivel de las vías se rebajó 70 centímetros, para que exista una mejor nivelación con la entrada de los trenes y el acceso de los pasajeros sea más fácil y cómodo.
Las obras de construcción comenzaron en junio de 2003, y en ellas se trabajó con extremo cuidado respetando el valor patrimonial del recinto. El nuevo edificio se inauguró en enero de 2004.
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