Un año más

SUMANDO 139 ESTACIONES DE VIDA, INCALCULABLES VIAJES EN TREN.

La historia de EFE comienza en 1884, sumando ya 139 años de incontables viajes, conexiones y reencuentros. Este largo recorrido ha quedado plasmado en Chile a través de nuestra infraestructura, objetos, archivos, material rodante, rutas y lo más importante: en la memoria de pasajer@s, trabajador@s y aficionad@s al tren.

En la naturaleza de la humanidad está la necesidad de moverse. Comenzamos siendo nómadas, es decir, grupos de personas que se desplazaban por necesidad cada vez que agotaban los recursos naturales del lugar de donde vivían. De ahí en adelante, y con todos los desarrollos tecnológicos, el reto ha sido buscar la mejor manera de hacerlo.

San Rosendo, Maestranza y Fundición

Izq. Camino de Diolkos en Grecia. (Archaeological Museum of Ancient Corinth, s.f.)

Camino de Diolkos en Grecia. (Archaeological Museum of Ancient Corinth, s.f.)

La rueda, un elemento que para nuestros días es tan lógico, tomó años y años para mejorar su ingeniería: en el Mundo Antiguo se trabajó con carruajes de 2 ruedas, a los que posteriormente se sumaron 2 más, integrando también los ejes. Mientras que, la evidencia más antigua de un camino guiado la encontramos en Grecia, hacia el año 600 a.C. El diolkos fue una vía a través de la cual se podía cruzar yendo del golfo de Corinto al golfo Sarónico. La calzada, incluía una especie de carriles muy rudimentarios, además de que para pasar por ahí ya se cobraba un peaje.

Hacia el 1890 ya encontramos lo que se les llamó “carros de sangre”: carros tirados por caballos; los que también operaron en Santiago extendiendo una red por los puntos álgidos de la capital. Años antes, en 1804 con la introducción del vapor como fuerza motora y la Revolución Industrial se sientan las bases para los trenes que conocemos hoy.


EFE antes de EFE

Conectar los territorios que conforman Chile, un país lleno de rincones con comunidades diversas y consolidadas, no era una tarea fácil. Antes del “nacimiento” de EFE; hacia el siglo XIX la necesidad de transportar minerales desde el interior hacia los puertos hizo que los capitales privados establecieran el tren Caldera-Copiapó, de 41 kilómetros de extensión que operaron por primera vez 33 años antes de la formación de EFE.

Con el trazado de Santiago-Valparaíso, y la posterior formación de la Compañía de Ferrocarril del Sur, se fueron sumando más y más kilómetros de rieles que unieron el país de forma longitudinal, junto con ampliarse hacia valles y otros parajes por medio de los ramales.

Estos tramos respondían a administraciones diferentes, por lo que, con una visión estratégica, el 4 de enero de 1884, el Presidente de la República Domingo Santa María, firma el decreto que creó Empresa de los Ferrocarriles del Estado, la cual llegó a tener una extensión de xx kilómetros uniendo Iquique hasta Puerto Montt.

En viaje / Empresa de los Ferrocarriles del Estado. 1933-1973. v., no. 343, (mayo 1962), p. 97-100

Lo que arrastró/trajo el tren

Durante estos años -de fierros y por sobre todo, de viajes- se han forjado miles de historias. Solo por mencionar algunas, el impulso que le dio el ferrocarril al intercambio de mercancías es innegable, especialmente en sectores campesinos. Por ejemplo, en localidades artesanas el ferrocarril significó ampliar mercados y llegar a nuevos compradores, acrecentando la oferta de piezas:

“Ya cuando llego el tren a Quinchamalí y tuvimos paradero no fue sacrificio vender la loza. Antes íbamos a Colliguay de a pie pa’ alcanzar el tren; sus cuatro, seis canastos llevábamos pa’ vender en Chillán” (Clarita Alarcón). (Montecino, Sonia; Centro de estudios de la Mujer, 1986).

Pero no solo artesanías se vendían gracias al tren. A un costado de la Estación Central aún está en pie el Mercado “La Viseca”, el que tradicionalmente se especializa en vender productos agrícolas. Cuentan que el mercado no era ni parecido a lo que vemos hoy, empezó de manera espontánea, algo así como un gran cité donde campesinos se ponían uno al lado del otro a ofrecer sus canastas con huevos, gallinas vivas, aves de corral, conejos, chanchos, liebres y frutos secos.

Incluso yendo mucho más allá, algunos pueblos surgieron al alero del ferrocarril. O eso dice el mito de la fundación de San Rosendo. Una localidad ubicada justo en la confluencia de los ríos Biobío y Laja, fue el punto obligado de los trenes hacia el sur. Por su emplazamiento estratégico -como le decían entre l@s aficionados: el ombligo de ferrocarril- allí se instaló un tremendo complejo ferroviario, donde se unían las vías que iban y venía del norte, sur y hacia Concepción. En él se abastecía de carbón y agua a las locomotoras que seguían sus caminos (hoy en día en vías de ser declarado Monumento Histórico). De hecho, muy probablemente la Carmela, el personaje de la obra “La Pérgola de las Flores”, se fue en tren desde San Rosendo a la capital.

El cariño por el tren no solo sigue fervoroso en la memoria de nuestros pasajeros, también está muy presente en nuestros trabajadores, quienes forman –y formamos- la familia ferroviaria. El entusiasmo que se vive dentro del rubro dio frutos tan diversos como clubes de fútbol y tenis, donde nos fue bastante bien, llegando primera división e incluso gestionando estadios propios.

Actualmente, el espíritu deportivo sigue presente en el Club de Deportes Ferroviarios de Chile. Fundado en 1916 como Maestranza Atlético, pasando por varios nombres y agrupaciones, el renacido grupo (1969), hoy alza con orgullo 3 copas de la división amateur.

Equipo de Ferrobádminton (primera división), publicada en Revista Estadio (1955). Recuperada de Memoria Chilena

Imagen recuperada de Revista “En Viaje”.

Suman y siguen las ideas que nacieron desde la empresa, una de las más importantes: fomentar el turismo nacional. ¿Cómo se hizo? La revista “En Viaje” fue una forma amigable de “hacer propaganda” para el país, en un momento en que se comenzaban a sentar las bases para hacer del rubro turístico una fuente de ingresos para Chile.

Mes a mes en la publicación se daban los imperdibles para orientar al viajero, ofreciendo panoramas para todo el año, por supuesto que enfocado en las localidades en donde paraba el tren, junto con ofrecer opciones de alojamiento, itinerarios del ferrocarril, u ofertando experiencias completas: los llamados “viajes circulares”. Para completar esta enciclopedia de viajes, escritores con diferente expertiz se atrevieron a volcar sus pensamientos y relatos en la publicación, cuentos que buscaban acompañar el camino de fierro.

Estos 139 años han calado tan profundo en la memoria de l@s chilen@s, que las ansias por enaltecer al ferrocarril, algo percibido como propio, como un bien común; se palpan en cada rincón donde hemos estado, y seguimos presentes.

El ferrocarril es la punta de lanza en la revolución de los transportes, pero los carros no se mueven solos, toman vida en las manos de mujeres y hombres que día a día trabajan con compromiso en EFE. Gracias a ese compromiso es que la empresa ha extendido las potencialidades del ferrocarril a lo largo de su historia.

La misión de extender un medio de transporte limpio, seguro y confortable es una promesa que ha perdurado en el tiempo y que compartimos con nuestros antecesores en la labor ferroviaria. Los tiempos, las tecnologías, las personas han cambiado, pero tenemos en común la aspiración a aportar significativamente al bienestar de las personas, conectando territorios y comunidades. Rindamos honor a quienes nos precedieron proyectando los trenes para un mejor futuro.

Recuperado de Revista “En Viaje”.

Como dicen en la Maestranza, “los fierros enamoran”.

Anónimo

Referencias
Archaeological Museum of Ancient Corinth. (s.f.). Obtenido de https://www.corinth-museum.gr/en/ancient-corinth/map-of-ancient-corinthia/
BBC News Mundo. (s.f.). Obtenido de https://www.bbc.com/mundo/noticias-41728685
Montecino, Sonia; Centro de estudios de la Mujer. (1986). Quinchamalí Reino de Mujeres. Santiago.

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